Reconexión Intima- trabajo con el huevo yoni y la consciencia corporal.
Nuestra relación con nuestro cuerpo y nuestra energía sexual tiene una pesada carga de juicio moral que venimos arrastrando desde hace demasiado tiempo.
Eso nos condiciona en cuanto a cómo nos relacionamos con nuestra sexualidad y nuestro cuerpo.
Llevamos demasiado tiempo con información distorsionada sobre aspectos sagrados de nosotras.
La vagina es una zona especialmente sensible a nuestro estado emocional, y nuestra forma de relacionarnos.
En ella podemos guardar tensiones pasadas y memorias de contactos poco delicados.
Si permitimos algo antes de que nuestro cuerpo esté plenamente preparado, el cuerpo se defiende, se acoraza generando tensión y perdiendo sensibilidad.
Por otro lado, los cambios hormonales también afectan nuestro cuerpo: tonificación, humedad, vitalidad…
Si reconoces algo de lo que lees, podemos trabajarlo juntas.
Puede ser en acompañamiento personalizado o de forma grupal, compartiendo experiencias con otras mujeres, enriqueciéndonos todas.
Escríbeme, y hablamos!
Liberación de memorias emocionales
La mayor parte de lo que nos condiciona se transmite sin palabras, y lo integramos de forma subconsciente sin cuestionarlo.
Somos portadoras de memorias (propias, de nuestro sistema familiar y del femenino universal) que nos condicionan profundamente y distorsionan nuestra energía.
Una vez que salen a la superficie y las podemos mirar, pierden fuerza en la sombra.
Una vez liberadas, recuperamos la energía que empleábamos en sostenerlas. Queda disponible para nosotras.
Una vez liberado el espacio emocional, comenzaremos a integrar una nueva forma de relación con nuestro cuerpo y energía sexual.
Este trabajo es vivencial y presencial.
Todo se realiza desde un profundo amor y honra a las mujeres que nos precedieron y gracias a las cuales estamos aquí ahora, son nuestra fuerza y sabiduría.
Si esto te mueve, y estás en Tenerife, escribeme y lo trabajamos juntas.
Mi cuerpo es inocente, sagrado y merece placer.
Un cuerpo censurado, o juzgado como culpable, no se permite sentir placer y nos cuesta habitarlo plenamente.
La desconexión de nuestro cuerpo es la desconexión de parte de nuestra sabiduría.
Nuestra forma de relacionarnos con nuestro cuerpo está teñida por creencias que arrastramos desde los orígenes de la religión y la sociedad patriarcal.
Si no amamos y aceptamos nuestro cuerpo, nos costará habitarlo sin conflicto. No podemos sentir el placer del que somos merecedoras, ni recibir la vida en todo su potencial.
Si le quitamos las cargas impuestas y nos experimentamos sin juicio, podemos sentirlo inocente y sagrado.
Cuando apreciamos la majestuosa belleza de la creación en nosotras, podemos abrirnos al placer, la sensibilidad, el poder y la sabiduría que encarnamos.
Si quieres que recorramos este necesario viaje juntas, escríbeme!
Reconecta con tu matríz.
Con el devenir de los tiempos, nos hemos desconectado de las cualidades creativas y de placer vinculadas al útero.
Más allá de las memorias y la censura, hay un órgano vibrante, deseoso de palpitar lleno de vida y llenarnos de placer.
En otros paradigmas es una parte esencial del cuerpo energético femenino.
En la nuestra es un lugar lleno de tensiones, al que solo prestamos atención cuando hay dolor o desarmonía (nuestro cuerpo hablándonos).
Es posible trabajar para recuperar esa conexión y restablecer el vínculo con nuestro placer, poder creativo, y sabiduría orgánica.
Si quieres que los trabajemos juntas, escribeme!
Mujer cíclica. ¡Baila al son de tu música!
La mujer, como la luna, es cambiante.
La mujer, en su propia biología, contiene una sabiduría profunda de los ritmos y ciclos de la vida.
Para conectar con esta sabiduría, hay que permitirse sentirla.
Más allá de los ritmos que impone la sociedad, hay una llamada interna a seguir un ritmo instintivo, orgánico, esencial.
Cuando desoímos esta llamada interna y no respetamos nuestro ritmo, poco a poco nos vamos agotando, desarmonizando, tensando…
Cuando descubres tu propio ritmo, y aprendes a habitar las fuerzas instintivas internas que sostienen tus diferentes momentos, algo se coloca.
Cuando conoces tus cualidades de cada fase, puedes fluir con tus mareas, en vez de luchar contra las olas.
Cuando comprendes que la menopausia es una transición a un momento vital de poder y sabiduría, dejas de temerla.
Si quieres comprender tus ritmos y y aprender a respetarte en ellos, escríbeme!
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